(English below)
Soy paleoecólogo y estudio archivos naturales que registran la variabilidad ambiental y climática a lo largo del tiempo. Mi trabajo aporta una perspectiva temporal a los cambios que estamos observando hoy y ayuda a orientar cómo prepararnos para el futuro.
He tenido la fortuna de trabajar con distintas estrategias para reconstruir el pasado de nuestro planeta, estudiando sedimentos marinos, conchas de bivalvos, espeleotemas y, mi favorito, los anillos de árboles. He desarrollado indicadores basados en isótopos estables, fluorescencia de rayos X y, la más sencilla pero no menos poderosa, la medición del ancho de los anillos.
Mi interés principal se centra en el pasado reciente, ese que no está escrito en los libros de historia pero que refleja los cambios en las civilizaciones. En algunas regiones existen registros escritos de más de 5,000 años, mientras que en otras solo abarcan unos pocos siglos. Aun así, muchas de las variables que usamos para entender la variabilidad ambiental, como la precipitación, la contaminación, o la circulación marina, solo se registran de forma sistemática desde hace menos de 150 años.
Profundizar en este conocimiento es más importante que nunca, pues nos ayuda a entender cómo los ecosistemas y las sociedades han respondido a los cambios del clima en el pasado y a contextualizar los desafíos actuales. El pasado es la clave del futuro.
Soy paleoecólogo y estudio archivos naturales que registran la variabilidad ambiental y climática a lo largo del tiempo. Mi trabajo aporta una perspectiva temporal a los cambios que estamos observando hoy y ayuda a orientar cómo prepararnos para el futuro.
He tenido la fortuna de trabajar con distintas estrategias para reconstruir el pasado de nuestro planeta, estudiando sedimentos marinos, conchas de bivalvos, espeleotemas y, mi favorito, los anillos de árboles. He desarrollado indicadores basados en isótopos estables, fluorescencia de rayos X y, la más sencilla pero no menos poderosa, la medición del ancho de los anillos.
Mi interés principal se centra en el pasado reciente, ese que no está escrito en los libros de historia pero que refleja los cambios en las civilizaciones. En algunas regiones existen registros escritos de más de 5,000 años, mientras que en otras solo abarcan unos pocos siglos. Aun así, muchas de las variables que usamos para entender la variabilidad ambiental, como la precipitación, la contaminación, o la circulación marina, solo se registran de forma sistemática desde hace menos de 150 años.
Profundizar en este conocimiento es más importante que nunca, pues nos ayuda a entender cómo los ecosistemas y las sociedades han respondido a los cambios del clima en el pasado y a contextualizar los desafíos actuales. El pasado es la clave del futuro.
I am a paleoecologist who studies natural archives that capture environmental and climate variability through time. My work provides long-term context for the changes we are witnessing today and helps inform how we prepare for the future.
I have been fortunate to work with various strategies to reconstruct our planet’s past, studying marine sediments, bivalve shells, speleothems, and my favorite, tree rings. I have developed proxies based on stable isotopes, X-ray fluorescence, and the simplest yet no less powerful method: measuring ring widths.
My main interest lies in the more recent past, which is not written in history books but reflects changes in human civilizations. In some regions, written records go back more than 5,000 years, while in others they cover only a few centuries. Even so, many of the variables we use today to understand climate, such as temperature, precipitation, and sea level, have only been systematically recorded in the last 150 years.
Deepening our understanding of this knowledge is more important than ever, as it helps us see how ecosystems and societies have responded to past climate changes and to contextualize current challenges. The past is the key to the future.
I have been fortunate to work with various strategies to reconstruct our planet’s past, studying marine sediments, bivalve shells, speleothems, and my favorite, tree rings. I have developed proxies based on stable isotopes, X-ray fluorescence, and the simplest yet no less powerful method: measuring ring widths.
My main interest lies in the more recent past, which is not written in history books but reflects changes in human civilizations. In some regions, written records go back more than 5,000 years, while in others they cover only a few centuries. Even so, many of the variables we use today to understand climate, such as temperature, precipitation, and sea level, have only been systematically recorded in the last 150 years.
Deepening our understanding of this knowledge is more important than ever, as it helps us see how ecosystems and societies have responded to past climate changes and to contextualize current challenges. The past is the key to the future.